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Didáctica de la historia

Toponimias ¡Una forma de nombrar el poder?

Published by glaukopis under on 13:34

Las toponimias evidencian la intencionalidad específica de lo que se quiere mostrar, divulgar y naturalizar como historia. Es obvio que esclarecen dinámicas de poder sobre determinadas culturas y sus visiones de mundo. Un ejemplo son los nombres hispánicos que se naturalizaron sobre el nativo, aunque hay contadas excepciones en donde el topónimo nativo sobrevivió ante el nombre conquistador.

La propia "toponimia" proviene etimológicamente del griego τόπος (tópos), "lugar" y ὄνομα (ónoma), "nombre". Es evidente que el lugar fundacional cumplía con ciertos requisitos para que se estableciera allí un asentamiento. Tal es el caso de San Sebastián de Mariquita (el nombre del cacique de Marqueta) o San Bartolomé de Honda. (Honda por los indígenas Ondaimas) en cierta medida aunque prevalece el topónimo indígena, va por delante el nombre de algún santo cristiano.

La pertinencia del tema de las toponimias, va enfocada hacia la necesidad de realizar una reconfiguración de los saberes históricos de nuestro país. Reconfiguración de un saber de los que tienen el poder de narrar la historia y allí entra a jugar nuestro papel como futuros profesores con énfasis de las ciencias sociales, como sujetos que analicen y cuestionen la historia oficial propuesta por las esferas del poder. Una versión desdibujada, errónea y conveniente para sus intereses.

La importancia de esta investigacion radica en la necesidad de demostrar que la enseñanza de la historia debe ser una labor interdisciplinar no avasallante que vaya mas allá de las ciencias sociales en donde se de lugar puentes de dialogo para enriquecer la practica pedagógica y el enfoque didáctico de la enseñanza de la historia. Esta propuesta busca dar a conocer, que por medio de las toponimias existen unas dinámicas de dominación, a la vez que permiten dar a conocer el origen de los diferentes asentamientos humanos pasando por el establecimiento de jerarquías y dinámicas sociales y económicas, además de demostrar la importancia dentro del estudio adelantado por la expedición botánica. Sumado a lo anterior esta recopilación de saberes permiten dar a conocer nuestra nación como un caldo de cultivo de la investigación científica y social digna de mostrar a las naciones del mundo. Esta demostración de conocimiento permite en cierta medida promover un intercambio equitativo de saberes que no sea avasallante, sino que permita contribuir al crecimiento intelectual y cultural de América Latina. Este es uno de los objetivos del convenio Andrés Bello que no se ha llevado a cabo. Nuestra labor radica en indagar e inculcar el sentido de nación a través del reconocimiento de saberes. Lamentablemente esos saberes que en realidad construyen nación son desconocidos. El grueso de la población se centra a partir de un sombrero vueltiao, un poncho, una camiseta de la selección Colombia, un disco de Juanes o de Shakira o un caballo de paso fino.

En un contexto donde se hace realmente evidente la desprofesionalización de nuestra práctica docente, (por ejemplo: que cualquier profesional realice una maestría en pedagogía y ejerza en el ámbito educativo), muchos docentes se han interesado por la instrumentalización simplista de su saber en campos de acción en donde su resultado no va más allá de la incertidumbre. Es tal la incertidumbre que ya no creen en su practica (solo la hacen efectiva dentro del aula). La formación docente debería ir enfocada en pensarse como actor político, pero el pensarse como actor político debe ir vinculado a la re categorización de su labor, es decir, en un cuestionamiento constante y deconstructivo de su propio quehacer profesional, en una mirada de su propio conocimiento impartido hacia los estudiantes. El maestro debe ir en pro de integrar a la comunidad educativa en el proceso de la difusión y la preservación de la identidad cultural de los pueblos, cuidar las raíces autóctonas, desarrollar la comunicación de los bienes culturales y salvaguardar las tradiciones en todas sus manifestaciones. En fin debe buscar una manera de incentivar una mayor participación de la población en estos procesos.

Consideramos que el estudio de las toponimias fundacionales de las poblaciones que hacen parte de la ruta mutis nos brinda la posibilidad de reflexionar acerca de los procesos de colonización y constitución de estos pueblos. Estudiar estos procesos es pertinente, en la medida en que sus pobladores asumieron el peso de una historia que eclipsa otras percepciones, la historia oficial, es decir, desde el momento de la colonia y se han marginado, ya sea por desconocimiento o con intencionalidad excluyente, la historia de los pueblos originarios.

1 comentarios:

glaukopis dijo... @ 2 de junio de 2009 a las 0:29

Es pertinente comenzar hablar de este tema de las toponimias, porque es una forma de reconfigurar la historia nacional. Sin depender de la historia Oficial. La toponimias las veo como una forma de deminacion simbolica sobre algun lugar o de determinada cultura

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